sábado 27 de junio de 2009


Todos los días, entre las seis y las siete de la mañana, me despierta con su plática. Balbuceos con una voz dulce, que disfruto escuchar unos minutos antes de ir con ella.

Nunca he sido una persona madrugadora. Pero, está visto que con un bebé, ésas son excentricidades.

Me acerco a su cuna, y la observo con ternura. Está dedicando sus vocalizaciones a Sofía, su muñeca de trapo. De pronto, reacciona a mi presencia. Primero con sorpresa, y después al reconocerme, con total alegría. Me regala una sonrisa que es toda encías... y levanta sus bracitos hacia mí con emoción.

Definitivamente, muchas cosas han cambiado en mi vida. Pero casi ninguna de manera tan maravillosa, como el despertar por las mañanas.

domingo 22 de marzo de 2009

No puedo evitar amarte como lo hago.

Se que, lo que veo frente a mi ojos, pasará como un suspiro.

Y me encuentro despidiéndome de ti cada día.

Despidiéndome de esta chiquilla recién nacida, que solo a ratos abría los ojos.

Diciéndole adiós a esa bebita de semanas, que empezó a mostrar risas esporádicas.

¿Sabes?, ahora cuando te recargo contra mi hombro, rodeas mi cuello con tus bracitos... he tenido entonces que despedirme de ésa bebé que aún no sabía hacerlo.

Incluso cuando lloras desconsoladamente, guardo cada detalle en mi memoria.

Dicen que cuando tienes un hijo todo cambia.

Yo creo, que aparte de los cambios, llega una certeza impresionante. Una que te deja con la seguridad de que podrías matar o morir por ese ser indefenso: tan dulce, tan perfecto.

No puedo evitar amarte como lo hago.

lunes 31 de marzo de 2008

La llave que abría la puerta se encontraba justo enfrente.
La delgada línea entre la fantasía y la realidad, daba toques dramáticos al que parecía ser un encuentro con el destino.

Quién lo iba a creer... ¡todo lo que existe!.


De lo sucedido, solo lamento una cosa: no haberte conocido antes.


martes 11 de marzo de 2008



Y el tiempo ha demostrado haber perdido sus cualidades.

Apenas ayer hablaba de él, ¡y han pasado meses enteros!.
Probablemente era solo cuestión de abrir los ojos a la vida...
quién lo diría.


miércoles 10 de octubre de 2007


Es increíble cómo pasa el tiempo.

Implacable... no detiene su paso ante nadie... ante nada.

Sin darnos cuenta, las pequeñas decisiones que tomamos a diario, forman una vida entera.

Esa página en blanco que esperábamos llenar con trazos perfectos, detallados... en un parpadeo resulta estar llena de momentos inesperados, de sentimientos profundos, de errores llenos de aprendizaje, de contenidos a los que no podríamos (y probablemente, no querríamos) dar vuelta atrás.

En este pequeño ajedrez que es mi vida... doy gracias.

lunes 3 de septiembre de 2007


Hace tanto que no me permitía recorrer caminos en este mundo de locos... un rostro mojado por la tormenta, gotas de lluvia, nubes oscuras, murmullos de recuerdos.


“Lo siento, pero estás buscando algo que no está aquí”, susurró la nostalgia al ritmo del aguacero.


Intentaba con sutileza alejarme de las tristezas que a veces pretenden acompañarme. Sin embargo, no son tristezas en realidad.
Mis sombras inseparables, son otras...

Lo que la nostalgia no dice, y trae escrito en letras pequeñas, es que las tormentas siempre llegan a su fin. De tal modo, que no escuché nada más.

Volé sobre el viento, navegué en la brisa, jugué a ser gota de agua... por una mirada, un mundo.


miércoles 22 de agosto de 2007


Mi cada vez más grande equipo de trabajo, hace que tenga menos tiempo libre para escribir, o para leer.
Sin embargo, me he prometido no dejar de lado ni mi blog ni los suyos, en aras de un cargo... por muy divertido que este sea :P

No importa lo laborioso que resulte el proyecto, cada día es una nueva aventura. Supongo que tiene mucho que ver el hecho de que prácticamente todo lo que estamos viendo es nuevo para todos, y que la empresa nos da carta abierta para ser creativos a la hora de presentar nuestra “obra maestra” final. La labor es pesada, y muy probablemente la operación nos cause desvelo, pero la camaradería es excelente.

Aparte, me parece graciosa la experiencia de ser una de las dos únicas mujeres del grupo (que tendrá un total de ochenta integrantes, vamos apenas por la mitad).
Casi toda mi vida laboral la pasé en áreas de trabajo dominadas en número por mujeres, y el cambio ha sido por demás educativo.

Mis amigos dicen que mi vida se ha convertido en una telenovela, se saben los nombres de los personajes mejor que yo, y me llaman solo para enterarse en qué va tal o cual historia. Ya les contaré alguna un día de estos, seguro que se ríen un rato.

¡En fin!, estaré por aquí antes de que termine la semana. Muchos saludos.

martes 14 de agosto de 2007


Sin dejar de sonreír, lo acepto: el juicio estaba equivocado...

DEAD BY MISTAKE!

¿...o sencillamente ponemos nuestra atención al lado incorrecto?

martes 7 de agosto de 2007

“No lo quiero volver a ver nunca”, me dijo una amiga.
“Nunca digas nunca, que invariablemente se vuelve hacia ti”, le dije recordándole la advertencia popular.
“No lo quiero volver a ver nunca, nunca, nunca...”.




Casi al instante me vino a la mente alguien que no veo hace tiempo... y por quien de pronto me pregunto si volveré a ver alguna vez.

La última oportunidad que tuvimos de vernos, fue hace unos dos años. Llegó a mi oficina a saludar.
Se iba al extranjero a vivir y no quería irse sin despedirse de mí. Una sonrisa increíblemente triste en su rostro, y un fuerte abrazo fue nuestro adiós.
Ninguno de los dos sabía que aquella sería la última vez que estaríamos frente a frente... al menos hasta el momento.

Lo curioso es, a los pocos días de recordarlo, llamó.
Casi dos horas al teléfono fueron insuficientes para ponernos al día.

Sentí tanto alivio de escucharlo, tanta alegría de que me escuchara él a mí...
No todo eran buenas noticias. De hecho, algunas eran francamente sombrías.
¡Y es que pasaron tantas historias mientras él no estuvo cerca!, sin embargo, sabía que él entre muchas personas, entendería.
¡Escuché a ratos tanta desolación en su voz!, y realmente aprecié que supiera que yo, aún en la distancia, estaba junto a él.

Hay vínculos que sencillamente, no se deshacen.

Sé que lo sabes. Donde quiera que estés, un fuerte abrazo...

martes 24 de julio de 2007

Hace tres semanas, llegué a casa por la tarde, y me encontré con la noticia de que se había caído un pajarito. Estaba al pie de un árbol en nuestro jardín.

“Ve a ver si está vivo” me dijo mi mamá, que no tuvo el valor de agarrarlo.
Salí a recoger al pobre animalillo que piaba como loco, y tratamos por todos los medios de encontrar una manera de regresarlo. Pero el nido estaba demasiado alto...
“Seguramente se cayó” dijimos con lógica, viendo a lo alto.

Conseguí un alimento “especial para pichones de todas las especies” que me vendió un muchachito medio atolondrado en una tienda de mascotas.

Es curioso cómo se viene uno enterando que los pajaritos recién nacidos tienen hambre todo el tiempo... apenas comía, se quedaba dormido. Apenas se despertaba, empezaba a gritar por su comida.
“¡Ahí voy, Pollo!” le decía yo en voz alta, mientras preparaba su alimento, y el animal se callaba y ladeaba la cabecita, como queriendo entender.
La palabra mágica para callarlo era ésa: Pollo. Tal vez se sentía demasiado ofendido por la comparación, y demostraba su agravio con un orgulloso silencio...

Sus padres, dos aves de un color amarillo mostaza poco usual, y una especie de antifaz negro sobre los ojos, se asomaban por las ventanas de la casa cada vez que lo escuchaban piar.
Sin embargo, aunque dejábamos ventanas y puertas abiertas, nunca se atrevieron a entrar.

A los tres días, llegué a mi casa, con la novedad: se había caído otro animalillo del nido.
“¿Pero qué pasa con éstos pájaros?” nos preguntamos sorprendidas.
Éste segundo pichón, era notablemente más grande que el otro. Impresionante lo que hacen tres días más en su hábitat y la correcta alimentación.

El día que el primer Pollo cumplió una semana en casa, se cayó el último y tercer Pollo del nido... ¡¿qué íbamos a hacer con tres pájaros silvestres en casa?!.


La respuesta llegó pronto.
Con ningún polluelo en el nido, y todos los accesos abiertos en mi casa, a ratos, los padres se atrevieron a entrar a alimentar a sus pequeños.


Durante dos días enteros entraron y salieron de mi sala, con los picos llenos de comida.
Y con una paciencia imponente, les enseñaron que, dando pequeños saltos, podían empezar a volar.

El más grande, logró hacerlo. Voló a la primera rama del árbol de la entrada, y se quedó ahí muy quieto.
El más pequeño, mucho más débil y menos desarrollado, ni siquiera hizo el intento. Observaba todo, con una especie de curiosidad ajena a él.
El mediano, lo intentó. Brincó muy alto, y parecía pedir a gritos que lo esperaran... pero no logró volar.

A partir de ese día, fue muy claro que los padres volcarían todas sus energías en el Pollo volador. No volvimos a ver a ninguno de ellos. Los otros dos polluelos... ésos correrían por nuestra cuenta. Ley de la vida, supongo, concentrarse en que el más fuerte sobreviva.

Tristemente, el primer Pollo, no logró amanecer al día siguiente.
¡Siempre fue tan pequeño...!.

Ya no era necesario ‘numerar’ a los pollos... sólo quedaba uno.
Y Pollo pareció quedar contento con el resultado de los eventos.
Aprendió a volar con una rapidez sorprendente. Y a responder por su nombre, de tal modo que, si le llamabas... volaba desde lo alto de la lámpara para posarse en tu hombro, como loro amaestrado.

Las ventanas de la casa nunca se cerraron. Decidimos que sería un pájaro libre... Pollo tenía la alternativa de salir, y conocer lo que había afuera.
Pero él parecía contentarse con observar todo desde la ventana abierta, y se animaba a salir sólo si estaba alguno de nosotros en el jardín.

Si tenía hambre, y nadie le prestaba atención, se posaba sobre la jeringa con la que le dábamos de comer y, una vez acomodado, gritaba como un loco. Sencillamente, para que no hubiera error en lo que su llamado significaba.
De pronto, incluso le gustaba jugar a esconderse. Cuando nadie veía al Pollo, lo empezábamos a llamar, y contestaba bajito desde abajo del sillón de la sala, o desde arriba de la vitrina del comedor, y asomaba solo el pico, como dándonos una pista.

El primer día que se atrevió a volar fuera de casa, se posó en la rama de la bugambilia que mamá tiene en el jardín.
Estuvo ahí durante horas, poniendo mucha atención a cada ruido que llegaba hasta él, especialmente los de otros pájaros. Apreciando la perspectiva que le daba ver la casa desde ‘afuera’... así que volaba de la ventana a la rama, y de regreso, como probándose a sí mismo que era real la aventura que estaba viviendo.

De ahí en adelante, cada mañana, después de alimentarse, el Pollo volaba.
Se fue a conocer cada árbol del parque, y cada arbusto. Y aprendió a esconderse de los gatos, y a callarse cuando los cuervos pasaban cerca de él. Y por las noches, cada vez que lo llamábamos, no importa dónde estuviera, nos piaba en respuesta y volaba a nuestra mano extendida. Dejaba dócilmente que lo acomodáramos en su jaula, y dormía.

Hace unos días, las nubes empezaron a amenazar el cielo. Ya habían pronosticado una tormenta, y todos nos preparamos para una buena noche de lluvia.
Salí a llamar al Pollo. Me contestó desde lo alto de un árbol... el más grande de toda la calle. Me contestó... pero no bajó.
Grandes gotas empezaron a golpear el suelo, y a mojar mi rostro. Llamé con urgencia a Pollo, y con urgencia el Pollo me contestó, sin moverse un centímetro de su lugar. No logré que bajara.

Ésa sería la primera vez que Pollo supo lo que era dormir fuera de su jaula.
Descubrió, por fin, la libertad de ser silvestre.

Lo que tanto me empeñé en que al Pollo le quedara claro... se me estaba olvidando, en mi afán de ponerlo a salvo.
Pollo sigue regresando a casa. Ahora es evidente el parecido con sus padres, las plumas de su cola son mucho más largas, y su color gris se está tornando a matices más claros.
Aprendió a alimentarse de semillas, que mamá le tiene en un platito junto a la ventana. Y se lava con tranquilidad las plumas en la pequeña fuente de agua que hay a un lado de su comida.

Sin embargo, cuando recuerda su tierna infancia, se siente con la libertad de entrar a la cocina y posarse sobre la jeringa piando con alegría, pidiendo su alimento.
Rara vez deja que lo toquemos, y si lo llaman Pollo, ya no contesta.
Pero observa directamente a quien lo llama, como queriendo indicarle que ése ya no es su nombre.

“Cada día es más salvaje tu pollo” me dijo mi hermano el otro día.

Lo sé...

martes 17 de julio de 2007


La noche agoniza, y hay sueños inertes tendidos a mis pies. No puedo dormir, me persiguen ecos de una sombra, y el recuerdo de esa voz: “Desprenderse de una realidad, no es nada...”, me dice en un susurro. Casi con la misma nostalgia que cuando pronunció esas mismas palabras a mi oído.


En esta oscuridad completa, una brisa fresca me hipnotiza... mi mente viajera decidió regresar las horas en un arrebato de nostalgia furtiva, y solo vuelve a ese instante, a esa voz: “...lo heroico, cariño mío, es desprenderse de un sueño”.


Ha dejado de existir el tiempo, queda solo la huella de esa voz...

lunes 9 de julio de 2007

Sigue, y termina aquí, la historia de mi bisabuela, Doña Cuca.


Muchos años después, seguiría dando servicio social en el área de enfermería del hospital, y serían los médicos que la acompañaron durante aquellos tiempos difíciles, sus más queridos amigos.
Se aseguró de educar a sus hijos, y estuvo a su lado hasta que éstos se casaron, con pocos años de diferencia el uno de la otra.
Cuando sus primeros nietos nacieron, ella tenía treinta y pocos años.

Fue en algún momento, durante ese tiempo, que ella conoció al que fue mi bisabuelo.
Contaba que lo vio por primera vez en la estación de trenes de la ciudad.
“¡Anda, mi’ja!”, decía cuando le preguntaban, “¿qué cómo lo conocí?, pues en los ferrocarriles, resultó que trabajaba ahí...”.
No he encontrado aún a nadie en la familia que me sepa contar la historia exacta. Sólo sé que él hacía trabajos de ingeniería, y que hizo mucho dinero ahí.

Era un hombre con visión, y siempre creyó que el transporte era la respuesta para mantener viva la economía del país. No se equivocó, la Revolución Mexicana fue peleada sobre rieles, y el crecimiento de las vías férreas, obligado.

Moderno como era, fue de los primeros aventurados en dejar de lado los carruajes, y empezar a manejar un vehículo motorizado. Es famosa la leyenda de que su auto fue el primero en la pequeña ciudad, y que era reconocido por todos en su Ford T.

Mi bisabuela, ahora desconfiada de las finanzas de su país, decía siempre que el dinero no valía, sólo la tierra. Administraba de manera moderada y cuidadosa las monedas de oro que su marido le daba, y cuando ahorraba las suficientes, compraba casas o terrenos, que mantenía bajo riguroso control.

Tuvieron cuatro hijos, uno de ellos mi abuelo. Y los cuatro vivieron en carne propia los contrastes de su época. Los dos hombres, fueron enviados a vivir a la Ciudad de México para que estudiaran la Universidad; las dos mujeres, se quedaron en casa, asistiendo a misa diaria y prometidas ya para el matrimonio.

Mi bisabuelo murió joven, poco después de cumplir sesenta años, y dejó por segunda vez, viuda a mi bisabuela.

Pero ella se negó a encerrarse a sufrir duelo.
Sí, seguía asistiendo a misa diaria. Sí, también vestía de negro la mayoría del tiempo. Y también, llevaba siempre su rosario listo para cualquier eventualidad.

Sin embargo, también aprendió a desenvolverse en el nuevo mundo que vivía: viajaba en avión para ir a visitar a sus hijos o cobrar sus rentas; no dudaba en irse de viaje sola si así lo deseaba; heredó a sus hijos en vida, para “no llevarse a la tumba ningún pendiente”; jugaba futbol con nosotros, volteando a todos lados antes de levantar un poco su falda, para dar una buena patada; fumaba puro... ¿o pipa?, como mi bisabuelo; y reía mucho cuando los demás se ponían serios por algún motivo, como descartándole importancia al asunto. Se creía sabia como el tiempo... tal vez lo era.

Y no estoy muy segura (yo era apenas una niña), pero podría jurar que le gustaba contestar con la cruda verdad en los momentos más inapropiados, y sin importar quién estuviera enfrente.
Aún puedo escuchar la voz angustiada de mi abuelo, después de algún comentario suyo: “Mamacita... ¡por favooor!”.

Cuando bebé, una prima mía intentó plancharla (literalmente) mientras dormía, y Doña Cuca contaba después la anécdota con los ojos brillantes de la risa.

Comía una manzana al día, sin falta. Jamás usó bastón, ni lentes... y no tuvo enfermedad grave que se le conociera. Sus últimos cinco años de vida, festejó el cumpleaños número noventa y nueve.
Y siempre se negó a confesar su edad... ahora le calculamos unos ciento diez años.
Murió mientras dormía.

Yo recuerdo a mi bisabuela siempre viejita... ¡mi madre, recuerda a su abuela siempre viejita!.

Ojalá la hubiera conocido más, hubiera sido maravilloso poder escuchar de su boca, su propia historia. Los detalles de ésta.
Sin embargo, queda su memoria, y una existencia rodeada de acontecimientos especiales.
Tomó las adversidades de frente, y las convirtió en algo positivo. Disfrutó su vida al máximo, y no se privó de hacer o decir lo que sentía. No tuvo miedo de aprender cosas nuevas, y no importando qué tan moderno pudiera parecer, ella estaba segura que era cosa fácil.
Ojalá la hubiera conocido más...

jueves 28 de junio de 2007

Y bien... estoy escribiendo éste post en honor a seis compañeros del gremio bloggero, que me han obsequiado un “Thinking Blogger Award 2007”.


Los respetables jueces: Shely, Maquiavélica, Maese, Claudia, Diesel y Mario... por (ya ni tan) estricto orden de aparición.

Mi más profundo agradecimiento a cada uno de ellos por pensar en mí :)

He aquí las bases:

Regla uno, debo mencionar cinco blogs que me hagan pensar, y regla dos, les debo avisar que les regalo un Thinking Blogger Award.
La tercera regla, la dejo sólo para quien quiera cumplirla. No será necesario ‘pasarle’ la estafeta del premio a nadie más, si así lo decide el bloggero en cuestión.

Entre mis cinco opciones, no mencionaré a los que me dieron el premio... pero sepan que hubieran estado en mi lista, si no me hubieran dado la nominación, jajajaja.

Eso parece desagradecido, pero en realidad es solo un proceso selectivo, para tener más blogs de los cuales hablar :P

He aquí los cinco blogs que siempre logran hacerme pensar:

Pablito, siempre en sintonía, que nos regala con cada post un pedazo de sí mismo.
Sandy, con el don de la palabra... transmite lo que pasa por su alma de una manera sencillamente mágica.
Fénix, porque es un hombre sensible, que encuentra la fortaleza de contar una vida que ya no es suya, pero que forma parte de él.
Ale, la chica valiente que dejó todo por vivir un sueño, y es tan generosa de compartirlo con nosotros.
El niño Súper Héroe, que me recuerda que debo ver el lado fantástico de la vida. Sin perder la sensatez, siempre hace falta un toque de locura.

Gracias.

Sólo cinco... les aseguro de cualquier forma, que cada uno de los blogs que leo, ponen mis neuronas a trabajar.

Saludos a todos.

martes 26 de junio de 2007


Hoy quiero perderme en los recuerdos... recuerdos ajenos.

De alguien que siempre se negó a revelar su edad, que me enseñaba canciones infantiles con su voz cascada, que supo abrir su carácter a las influencias de las diferentes épocas que pasó, y que vivió cosas que me hubiera gustado tanto escuchar de su boca... hoy quiero recordar a mi bisabuela.

Ella era la más pequeña de varios hermanos, y como ellos, fue educada con las buenas costumbres de su tiempo.

Con su largo cabello rubio, sus expresivos ojos azules y su inusual inteligencia, era la hija consentida de la familia. Era la viva imagen de su padre francés, y eso siempre la hizo sentir orgullosa.

A los catorce años creyó estar perdidamente enamorada.
Todos los días, en punto de las cinco de la tarde, cuando la mandaba su madre a la panadería, se encontraba con él... hijo del telegrafista de la ciudad, sabía todo acerca de las novedades que 1900 había traído para la ciudad: el alumbrado público, el sistema de agua potable, los automóviles...
La acompañaba las dos cuadras de ida, y las dos de vuelta. Le platicaba de los avances de la época con la suficiencia propia de un adolescente, y la miraba largamente sin atreverse a declararle su amor.

Un buen día, a la hora de la cena, su padre le dijo que ya le había encontrado marido.
Era su hija, la más querida, era su deber de padre casarla bien.
Ella lloró, le explicó a su familia que tenía un pretendiente, que no sería feliz con nadie más. Pero, estaba en edad de casarse, y las mujeres no tenían opinión en aquellos tiempos.
Ella siempre supo dónde estaba su lugar.

Su futuro esposo le llevaba al menos 25 años, y era un hombre sumamente frío.
Murió pocos años después de la boda, una tarde le falló el corazón.
Fue a tomar una siesta de la que nunca despertó... dejándola viuda, con dos niños pequeños y una sensación de libertad que nunca antes había vivido.

Pero la dictadura de Don Porfirio Díaz estaba por llegar a su fin, y la Revolución tocó a su puerta. Literalmente.

Su casa estaba a unos pasos del Hospital Civil de la ciudad, y le solicitaron que prestara su propiedad para 'la causa'.
De tal modo que puso manos a la obra. Juntó a todas las viudas y solteras que conocía, y organizó su casa a modo de hospital ambulatorio para los heridos.
La ciudad, a distintos tiempos, fue tomada por las fuerzas del ejército federal, Victoriano Huerta, Francisco Villa y Venustiano Carranza; hasta que por fin la guerra terminó.

¡Qué tiempos!, si hago cálculos, no tendría ni veinte años cuando se vió sola, con hijos y en medio de un caos impensable...

No quise hacer un post muy largo. Luego les cuento el final :P

Aparte de que tengo pendiente un post con el buen Maese :)

lunes 18 de junio de 2007


Llovió.

Estaba ocupada en otras cosas, y ni siquiera me enteré.
Me perdí de disfrutar de una agradable llovizna... sería maravilloso ser una gota de agua.

Llegué a mi casa y vi los charcos en las calles, los jardines empapados, y las ventanas de las casas aún cerradas para resguardarse de la lluvia.

Me sentí como quien llega a la estación de trenes a despedir a un amigo.
Me sentí como quien llega tarde a la estación de trenes a despedir a un amigo... y sólo alcanza a ver cómo el tren se aleja.

Entonces me senté en el jardín.
Y disfruté el verde nuevo de la hierba, la caricia del viento en mi rostro, las gotas que caían de los tejados, los rayos tímidos del sol... no, definitivamente, no llegué tarde.

martes 12 de junio de 2007


Cuando las piezas del rompecabezas empiezan a compartir (¡por fin!) su contenido...
cuando los tesoros que forman nuestra existencia toman su justo valor...
cuando las buenas noticias nos hacen sonreír en los momentos mas ilógicos...

La vida es generosa conmigo, y lo agradezco.

Amigos, hacía mucho tiempo que no me sentía tan ligera al andar.

¡Saludos! :)

domingo 10 de junio de 2007



Si llegas pronunciando adioses... ¿cómo quieres que te den la bienvenida?

jueves 7 de junio de 2007



Un guía espiritual, una brújula en la niebla, palabras que no se han vuelto a repetir, cafés a continuidad siempre en punto de las cinco... nada de eso se deja en el olvido.

One day, one room... remember?




Nunca me fui.

miércoles 6 de junio de 2007

Abandono mi lucha porque dejó de tener sentido, porque ahora ya no sé si merece la pena, porque el motivo se fue deslavando hasta perder su forma...

Porque olvidé que las palabras debían darme la libertad de ser yo, porque olvidé cómo pronunciarlas...

sábado 2 de junio de 2007


A veces dejo que la locura hable por mí, que se libere de su encierro y llene mis horas... sin embargo, cuando la razón alza la voz, no me queda otra más que escuchar.

Sabía que hacía falta en mi vida... lo busqué sin saber realmente en dónde... llegué a sentir que aún no estaba destinada para ello... y sin embargo, de un día para otro, en silencio, hizo acto de presencia: CAMBIO.

Y todo empezó calificando exámenes finales en un café... ¡quién lo diría!.

Anita... gracias. Ésta va por ti.


Y sí, te debo una cena :P

miércoles 30 de mayo de 2007


Y las lágrimas que escondes en la lluvia
con tu mala suerte, lejos viajarán
porque hoy empieza el resto de tu vida,
adiós tristeza, adiós soledad.


Y uno empieza el resto de su vida tantas veces...

domingo 27 de mayo de 2007


- Después de un tiempo, abrí los ojos... y pude ver que había un mundo, más allá del mío – me dijo, con la mirada perdida en el horizonte – me tomó mucho tiempo entenderlo.
- Lo dices como si hubieras perdido ése tiempo... ¿tratas de decirme que fue demasiado tarde? – le pregunté.
- Tengo que aceptar que perdí oportunidades invaluables, y que sé, no volverán. Yo solo... creo que me hubiera gustado entenderlo años antes – me contestó, viéndome fijamente, y dio un sorbo a su bebida.
- ...
- Por primera vez, supe realmente lo que era olvidarme de mí mismo, para pensar el alguien más.
- Eso es grande – le dije sonriendo.
- Para mí lo es – me dijo con los ojos brillantes – Sucedió, y soy afortunado. Llegó a mí, justo cuando la vida requería un atenuante para ser vivida...

martes 22 de mayo de 2007


Una risa cómplice,
un sueño de luminosa alegría,
el silencioso paso de un ángel,
un espejo con reflejos de una ilusión.

Justo hoy,
a trocitos...
por tan solo unos mágicos instantes,
encontré que estoy viva.

domingo 20 de mayo de 2007


Días eternos, llenos de abismos y desconciertos... sola, lejos de casa, y enfrentándome a algo que realmente me daba miedo.

Intenté concentrarme con todas mis fuerzas, poner toda mi atención únicamente en ello... ¡cómo odié estar asustada por algo que no lo merecía!.

Probablemente, ahí estuvo el error...

Permití que la absurda situación que estaba viviendo en mi mundo laboral, me afectara directamente.
Así que, enfermarme durante el proceso, fue sencillamente una consecuencia de mi descuido... y una excelente manera de poner en perspectiva lo que vivía. ¡Qué ironía!, perder por días la salud, hizo que volviera a mi vida la tranquilidad que tanta falta me hacía.

Por fin, todo terminó.

Con los sueños todavía intactos... estoy lista para seguir.

Gracias a todos por estar ahí.

jueves 10 de mayo de 2007


Con 5.0 de miopía, tuve que acercarme demasiado para poder ver lo que, en el fondo, sabía desde un principio.

Y, aunque triste, ha sido un alivio para mí.


Ya nada queda a mi espalda... solo la sensación de querer huir muy lejos de aquí.

domingo 6 de mayo de 2007


Y bien, Marianita me ha pasado una tarea que respondo a continuación.
El ejercicio consiste en hablar de cinco hábitos raros… ¡ojala sólo tuviera cinco!, cabe mencionar.
Pero está bien, acortaré la lista y dejaré sólo los solicitados.

Uno. Tengo implantado un chip ortográfico en el cerebro... seguro fueron los marcianos, o las monjas. Está medio defectuoso y de pronto tengo dudas entre una letra y otra, pero me hace estar al pendiente de los errores ortográficos en todos lados: lo que yo escribo, el periódico, los libros, los anuncios en las calles, ¡hasta del graffiti!. Sencillamente no lo puedo evitar.

Dos. No uso ningún aderezo o salsa cuando como. De tal modo que, las hamburguesas son sin catsup, los sándwiches sin mayonesa, las ensaladas sin ranch o mil islas, los tacos sin salsa, etc. Y realmente los disfruto así.

Tres. Invariablemente traigo el libro “en turno” guardado en la bolsa. Es el elemento más importante cuando me preparo para salir, lo guardo antes que la cartera, los chicles o las llaves de mi casa. Últimamente, intento dejarlo cuando voy a lugares donde sé que no lo podré ni abrir… pero, no he tenido tanto éxito como esperaba.

Cuatro. No me gusta ir de compras ni a los grandes almacenes, ni a los outlets, ni a las zapaterías... de verdad no. El paso del tiempo, y la necesidad, han hecho que aprenda a hacerlo sin que se note que estoy muy incómoda.
Pero la realidad es que, si tuviera a alguien que llegara a mi casa y me dijera: “toma, aquí tienes ropa de tu talla para todo un año”, me haría la mujer más feliz del mundo.
Curiosamente, disfruto ir al supermercado. Tiene un efecto relajante en mí.
Lo sé... éso también es ir de compras, será que me gusta cocinar, y elegir yo misma lo que utilizaré en la cocina :P

Cinco. Busco cada noche a la luna. De alguna manera, me reconforta saber que está ahí. En cuanto empieza a oscurecer, volteo al cielo para saber donde está, como en una especie de saludo.
Y particularmente, la luna llena, tiene un efecto hipnotizante. Cual palomilla frente a una lámpara, puedo quedarme observándola por horas.

¡Listo!, he terminado.
Cabe aclarar que el proceso de selección fue a base de intentar recordar lo que, en algún momento, alguien llegó a opinar de tal o cual hábito.

De tal modo que frases como:
“¡Qué exagerada!, ¿quién se va a fijar si era con ‘y’ o con ‘ll’?”,
“¿No le vas a poner nada… nada?, ew!”,
“Deja de ver la a luna, y hazme caso… que te estoy hablando”,
“¿Y exactamente para qué te trajiste un libro a la cena?”, y
“Tenemos apenas cinco minutos en la tienda y ya te quieres ir… ¿qué prisa tienes?”…
fueron de gran ayuda para saber cuáles subir al post.

martes 1 de mayo de 2007


Me llama de los lugares más exóticos… la última vez estaba en Tokio, y la vez antes de eso, en un poblado al sur de Berlín.

Tengo más de diez años de conocerlo, y aunque su trabajo no lo deja estar más de dos meses en el mismo suelo, jamás olvida estar en contacto conmigo. Todo un caballero, invariablemente está al pendiente de la zona horaria, para no llamar a deshoras.

Cuando lo conocí, recuerdo que lo primero que pensé fue: “para éste hombre una sonrisa nunca es suficiente, las carcajadas son lo suyo”.
Le gusta hablar alto, y suele incluir a extraños en sus conversaciones, como si los conociera de años. Confía en el resto del mundo de una manera abierta, y al mismo tiempo, reconoce en todos la naturaleza humana sin juzgarla.

Me considero afortunada de contar con su amistad, aunque en su mayor parte sea de lejos.
Pocas personas conozco, que estén tan en paz consigo mismos y con lo que los rodea. Es un gusto ver cómo ama la vida, y de alguna manera que no puedo explicar, ver cómo la vida lo ama a él.
Es contagioso.

“Hija, tienes llamada”, me dijo mamá ayer pasándome el teléfono.

Lo siguiente que escuché fue su inconfundible acento británico:

- Mi querida Kiki, ¿eres tú?, ¿cómo estás?
- Hey! Estoy muy bien, amigo... pero dime, ¿cómo estás tú?, ¿dónde estás?.
- Estoy realmente bien. Te llamo desde la India... vine con mi hermano, ya sabes, el trabajo.
¡Es un gusto escucharte, Kiki!, lamento tanto no poder comunicarme contigo más seguido...
Y ahora, puedes decirme la verdad... - dijo cambiando a un tono más serio - ¿cómo estás?.

Curiosamente, como ayer, como siempre, increíblemente perceptivo, llama en los momentos más inesperados… en el instante justo. Gracias.

jueves 26 de abril de 2007


- Ya verás… - me dijo encendiendo un cigarrillo - la vida es como la fotografía. Usas los negativos para poder revelar.

martes 24 de abril de 2007


Ríe cada vez que puedas,
discúlpate cuando debas hacerlo,
y deja ir aquello que no cambiará.

Besa lentamente...
juega duro,
olvida rápidamente,
ama como si fuera tu último día,
toma riesgos,
da todo de ti en lo que hagas,
y nunca, nunca te arrepientas.


La vida es demasiado corta
para ser otra cosa que no sea ser feliz.


Nota: No tengo idea de quién haya escrito esto, lamento no tener el nombre del autor.
Sólo sé que me encanta leerlo...

lunes 23 de abril de 2007


Si estoy soñando...
daría cuanto tengo por despertar.